Patrimonio Natural

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Olivos milenarios, pinares y senderos. Plantas aromáticas. En la sierra del Benicadell podremos encontrar numerosas especies típicas del matorral mediterráneo con un estrato arbustivo compuesto por jengibre, carrasca, aliagas, romero, brezo, torvisco, salvia y otras plantas medicinales como manzanilla, timonet, rabo de gat, pebrella, etc. También, si nos fijamos, podemos apreciar señales de alguna zorra o jabalí. En el verano es más fácil encontrar reptiles como la “culebra de escalera”.

Las plantas aromáticas más apreciadas y más usadas son el romero, que se utiliza para condimentar platos, el tomillo (timó) infusión para después de las comidas, y la ‘pebrella’ para condimentar platos y aceitunas, principalmente. También la santureja de montaña. Como digestivas, la manzanilla, el rabo de gat y el citado ya tomillo. Como ambientadores se utilizan la lavanda y el ‘espliego’.

Debido a su orientación este-oeste, su vertiente norte detiene las corrientes de aire provenientes del norte y hace que esta cara reciba mayores precipitaciones y por ello posee una vegetación y flora más variada que la cara sur. Tal vez por eso, en la Vall d'Albaida hay un dicho muy conocido "Quan el Benicadell te capell (nubes) pica espart i fes cordell (quédate en casa porque hará mal tiempo)".

La verticalidad de esta montaña genera un contraste entre los ecosistemas forestales de montaña y los agrícolas de excepcional valor paisajístico que existen en las zonas bajas. La variedad de sus ecosistemas, que van desde pinadas maduras de pinos blancos (Pinus halepensis), pinastros (Pinus pinaster), piñoneros (Pinus pinea), pequeños carrascales (Quercus ilex spp. ballota) y sotobosque con especies nobles como fresnos de flor (Fraxinus ornus), arces (Acer opalus spp. granatense), durillos (Viburnum tinus) y madroños (Arbutus unedo), hasta comunidades vegetales de peñascos y acantilados o asociaciones rupícolas en los manantiales que posee.

Las repoblaciones con especies, principalmente del género Pinus (pino carrasco), a principios del siglo XX (alrededor de 1906) y el paso de reiterados incendios forestales durante los últimos veinte/treinta años, han dado como resultado un mosaico vegetal en el que están representadas casi todas las etapas evolutivas del bosque mediterráneo. También hay que destacar formaciones vegetales específicas de alto valor, como la microreserva de flora de la Penyeta l'Heura.

La economía productiva basada en la agricultura aprovecha los sectores más planos y las vertientes bajas donde forma fajas para los cultivos. Predomina el secano y los más extendidos son el de la vid y olivos, pudiéndose observar de éstos, árboles milenarios.
No en vano, ya en tiempos de la conquista del territorio por Jaime I, éste recompensa a los hombres que le acompañaron “amb heretats olivareres a Beniatjar i Salem (octubre del 1248). La millor heretat de la zona, el rafal de Beniaia (360 fanecades d'olivar)- actual partida rural del término de Beniatjar, situado entre Beniatjar y Otos".